bienestar psicologico

Si hablamos del bienestar psicológico, desde una perspectiva cualitativa parece que estaríamos de acuerdo en que en general nos referimos a la satisfacción personal con la vida, las características de la cual, serían temporales, con aspectos estables y otros transitorios y las áreas de mayor interés a considerar estarían relacionadas con la familia, la amistad, la afectividad, la sexualidad, el trabajo, la educación, la economía, la atención sanitaria, el medio ambiente, etc.

 

El bienestar dependería en parte de la armonía entre las aspiraciones y los resultados pero sobre todo de cómo gestionamos las diferencias entre ambos, en la forma de interpretar y dar significado a lo que se deriva, que naturalmente es una experiencia personal. El bienestar tiene que ver con la actitud hacia la auto eficacia, las creencias y los pensamientos que se tienen de uno / a mismo / a y del entorno; con los recursos de adaptación y de cambio, en definitiva, tiene que ver con la manera en que es vivida la vida, el sentido que se le da, y con la “construcción de la propia realidad”.

felicidad

 

En este sentido, el bienestar psicológico sería un bienestar subjetivo influido por factores objetivos y subjetivos, incluso factores como la formación, la economía, el consumo y la renta, que se pueden medir cuantitativamente, tienen una dimensión cualitativa a la hora de valorar su incidencia en la calidad de vida de cada uno / a y al mismo tiempo ésta tiene una dimensión personal que tiene que ver con la percepción de nuestro mundo, esto enfocado de una manera positiva significaría que el bienestar en buena parte está en nuestras manos.

 

El bienestar psicológico es en sí mismo también un indicador positivo de salud mental. Si nuestro estado de ánimo es bueno influye en un buen funcionamiento mental y se manifiesta en las diversas actividades diarias y de relación con los / las demás. Hay un aspecto importante a resaltar en relación a las expectativas o aspiraciones que hemos aprendido sobre el “estar bien”, a menudo parece como si esto debiera ser la norma, en cambio el estado de “desánimo” es como si “no tocara “y por tanto, hace más ruido, molesta, nos frustra y la asociamos al fracaso, sería más óptimo para nuestro bienestar aceptar que a lo largo de la vida del ánimo y el desánimo conviven y que esperar que siempre todo vaya bien no nos ayuda a sentirnos bien y en cambio, sí que nos ayuda apreciar y darnos cuenta de cuando estamos bien. La sociedad que tiende al hedonismo, tiene dificultades a la hora de aceptar que la vida es alegría y también es dolor, por ello, se busca la manera de que haya una medicina para cada tipo de malestar y eso nos hace más vulnerables al dolor y el sufrimiento aumenta.

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