eliminacion de piojos

La industria farmacéutica ha creado mil y un productos contra los piojos, pero en la práctica el único método efectivo es el manual: pasar el peine lendrera diariamente. Sólo así conseguiremos una correcta eliminación de piojos, porque los piojos nacidos pueden morir con la química, pero los huevos (liendres), no.

¿Qué fue antes el hombre o los piojos? Ambos al mismo tiempo. Desde que el hombre es hombre hay piojos. “No es cierto que los laboratorios farmacéuticos se vayan a las salidas de las escuelas y los lancen a puñados encima de las cabezas de los niños”. Lo aseguran trabajadores del Laboratorio de Parasitología de la Universidad de Barcelona, que han tenido piojos vivos para estudiarlos.

Los piojos de la cabeza (Pediculus humanus capitis) son unos insectos translúcidos que no vuelan, porque no tienen alas. Sí que tienen patas y una uña muy articulada que les permiten aferrarse con fuerza en el pelo. Hacen entre 2 y 4 mm (el tamaño de la cabeza de un alfiler) y, viven gracias a la sangre que chupan de la cabeza de los niños. Una vez la han chupado, la digieren, la defecan, y vuelven a comer. Y todo esto ¡lo hacen en nuestras cabezas! Además, inoculan una especie de saliva, que es anticoagulante y que irrita. “El primer síntoma de que en un fin hay piojos es que el niño se rasca desenfrenadamente”.

Los piojos tienen instinto gregario, y por eso están especialmente en la nuca y detrás de las orejas. Sin embargo, les encanta la parte de la coronilla de la cabeza, porque es donde encuentran la temperatura ideal para vivir, entre 35 y 37º. “En esta parte de la cabeza es donde festejan, donde los piojos macho y hembra copulan. Después, la hembra se va a poner los huevos hacia los lugares de la cabeza donde hay más oscuridad”, explica Neus Quimasó, experta en la extirpación de piojos.

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Neus atiende una media de veinte y cinco casos de niños infestados por piojos a la semana. “Podemos decir que son especialmente las niñas, y las madres, las que más cogen”. Probablemente “por el tipo de juego que desarrollan, que es de hablar, estar más en contacto unas con otras, de intercambiarse clips, diademas”. Y es que justamente los piojos se contagian de esta manera, por contacto de cabeza a cabeza. “Hay todo el año. Antes sólo había cuando regresaban de las colonias, pero ahora se van de colonias en octubre con el esparcimiento, en mayo con la escuela, en julio con la casa”. Todo el año hay piojos, a pesar de que los laboratorios farmacéuticos hacen una subida de ventas de productos químicos en dos temporadas del año (en verano y en septiembre), “pero no es para que haya más piojos en el verano ni en septiembre”, dice Quimasó.

La industria antipiojos también ha creado el peine lendrera eléctrica (unos 35 €), efectiva según algunos padres, porque hace una descarga eléctrica sobre el piojo cuando lo engancha, y “inútil” según esta experta, “porque es limitada, ya que no elimina las liendres, que son los huevos de los piojos”. Si fuera realmente efectiva, “no costaría tan poco”.

Un método efectivo consiste en limpiar el pelo con un aspirador, que aspira el piojo vivo y en remueve las liendres; aun sin colocar ningún producto químico. “Una vez aspirados todos los piojos, pasar el peine liendrera para sacar los huevos o las liendres que hayan quedado pegados”. No utilizan ningún producto, todo “es natural y mecánico”. “Creo en este sistema, porque los piojos se han hecho resistentes a los productos químicos. A estas alturas los beben, los tragan y ni siquiera les hacen cosquillas. Los sirve para beber”, bromea la Nieves.

Mientras tanto, los herbolarios y también en algunas farmacias, cuando alguien pide un producto natural, que no sea químico, para sacar los piojos, recomiendan el aceite esencial del árbol del té, que aconsejan ponerlo vez con un condicionante natural para después pasar la liendrera. “Yo no lo defiendo, porque el aceite esencial del árbol del té es un bactericida potente, y los piojos son insectos, no son bacterias; además tampoco tienen olfato, por tanto, no rechazarán nunca ese olor”, continúa Quimasó.

Y es que “actualmente en el mercado no hay ningún producto que mate las liendres, ni tampoco los tradicionales que siempre han defendido, como el vinagre”. ¡Cuántas criaturas se han ido a la escuela con la cabeza rociado de vinagre! “El único método efectivo es el manual, que asegura que las liendres se extraen una por una y no queda ninguna, si no, la infestación continuará”, concluye.

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