Lo que dice la ciencia sobre el masaje facial, la gua sha y otras técnicas virales
Las redes sociales han convertido el cuidado de la piel en un fenómeno y en casi una obligación. Cada pocos meses aparece una nueva técnica que promete un rostro que desafía la naturaleza sin pasar por consulta pero, ¿qué dice la ciencia del masaje facial y estas otras tendencias virales?
La respuesta está a medio camino entre la euforia compartida de las redes sociales y la evidencia científica.
La ciencia del masaje facial
Aunque hoy se haya popularizado gracias a TikTok o Instagram, el masaje facial no es ninguna novedad.
Desde hace décadas se emplea en numerosos tratamientos estéticos y de bienestar, y algunos de sus efectos sí tienen respaldo científico.
Un masaje bien hecho puede ayudar a:
- Favorecer el drenaje linfático y reducir la hinchazón temporal
- Mejorar la circulación superficial de la piel
- Relajar la musculatura
- Favorecer la absorción de algunos productos cosméticos durante el masaje
- Proporcionar relajación y bienestar
Pero es importante entender que estos efectos son temporales. Un masaje facial no modifica la estructura de la piel ni sustituye tratamientos médicos o dermatológicos.
Gua sha: la técnica ancestral que ha conquistado las redes
La gua sha tiene su origen en la medicina tradicional china y consiste en deslizar una piedra de cuarzo o jade por el rostro mediante movimientos concretos.
Quienes la utilizan afirman que desinflama y define ligeramente el contorno facial. Y estos efectos pueden explicarse por el estímulo del drenaje linfático y la mejora temporal de la circulación.
Sin embargo, no se ha podido demostrar científica que la gua sha elimine arrugas, aumente la producción de colágeno significativamente o cambie la estructura del rostro.
¿Y los rodillos de jade?
Los rodillos faciales se han convertido en otro de los accesorios de moda que más se han vendido en los últimos años.
- Su funcionamiento es muy similar al de masaje manual.
- Si se utilizan fríos, pueden reducir ligeramente la inflamación, además de refrescar.
Sin embargo, no existen pruebas de que el jade (o el cuarzo rosa) tenga propiedades sobre la piel. El beneficio proviene del masaje, no de la piedra, porque esa es la ciencia del masaje facial.
Yoga facial: ejercicio para los músculos de la cara
El término en sí ya está mal elegido, pues el yoga no es un ejercicio, ni en la cara ni el cuerpo. El yoga es una disciplina originaria de la India cuyo objetivo es integrar cuerpo, respiración y mente mediante posturas (asanas), técnicas de respiración (pranayama), concentración y meditación. Reducir el yoga a una serie de movimientos musculares, además de ser inexacto, desvirtúa su significado.
Pero volviendo a estos movimientos repetitivos que afirman fortalecer la musculatura del rostro:
- Algunos estudios apuntan a que determinados ejercicios pueden mejorar ligeramente el volumen de algunas zonas faciales cuando se practican de manera constante durante meses.
- Esta investigación es limitada y los resultados son siempre muy modestos.
Lo que sí está claro es que el “yoga” facial no ofrece cambios inmediatos ni produce el efecto de un tratamiento médico o quirúrgico.
Face tapping: la técnica más polémica
Lo habrás visto en algún vídeo: personas que colocan cintas adhesivas sobre determinadas zonas del rostro durante la noche para prevenir o reducir las arrugas.
Dichos vídeos acumulan cientos de reproducciones, pero no existen estudios sólidos que demuestren que está técnica modifique el envejecimiento natural y normal de la piel.
Las arrugas aparecen por varias razones:
- Pérdida progresiva de colágeno y elastina
- Exposición al sol
- Genética
- Movimientos repetitivos de la musculatura
- Paso del tiempo
Colocar una cinta adhesiva en la cara durante unas horas no puede cambiar estos procesos biológicos.
Lo que sí influye en la salud de la piel
- Utilizar protección solar
- Mantener una rutina de limpieza para tu tipo de piel
- Aplicar productos con activos respaldados por la evidencia cuando estén indicados
- Dormir las horas suficientes
- Seguir una alimentación equilibrada
- No fumar ni beber alcohol
- Acudir a dermatología cuando haya problemas persistentes
Estos espectros tienen un impacto mucho mayor sobre la salud y el aspecto de la piel que cualquier técnica o accesorio viral.
Entonces, ¿merecen la pena estas técnicas?
La ciencia del masaje facial nos dice que ciertos movimientos y técnicas pueden favorecer la relajación, reducir ligeramente la hinchazón del rostro o convertir la rutina de cuidado en una experiencia más agradable. Y si nos encontramos mejor por dentro, también lo reflejamos por fuera.
Pero si esperas que estas técnicas y modas eliminen arrugas, redefinan la forma de tu cara o consigan resultados comparables a los de un tratamiento médico, lo sentimos mucho, pero no va a pasar.
Al fin y al cabo, una piel sana no depende de un único producto ni de una herramienta concreta, sino de la suma de buenos hábitos mantenidos en el tiempo y de expectativas acordes a lo que la evidencia científica puede demostrar.