Actualidad

Los errores en una dieta de vacaciones son mucho más frecuentes de lo que parece. Basta con cambiar la oficina por una tumbona o las reuniones por un chiringuito para que muchos hábitos saludables salgan corriendo más rápido que una sandía en agosto. Sin embargo, disfrutar del verano y mantener una alimentación equilibrada no son conceptos incompatibles. De hecho, con pequeños ajustes es posible hacer ambas cosas sin dramas ni remordimientos.

Después de semanas entregados a buffets infinitos, helados por litro y cenas que parecían maratones gastronómicas, llega el momento que nadie esperaba: volver a comer sano después de las vacaciones. Sí, ese instante en el que tu cuerpo y tu conciencia hacen un pequeño pacto: “brócoli, espinacas y agua, estamos contigo”. Pero no te preocupes, volver a la rutina alimentaria no tiene por qué ser un suplicio; con algunos trucos divertidos y prácticos, el cambio puede ser incluso entretenido.